Lo que necesita la web de un restaurante (y casi nunca tiene)
La mayoría de webs de restaurantes fallan en lo básico: la carta es un PDF que no se lee en el móvil, el horario está desactualizado y para reservar hay que llamar. Mientras tanto, el cliente abre Google Maps, compara tres sitios en un minuto y se va al que se lo pone más fácil.
Una buena web de hostelería tiene que responder en segundos a cuatro preguntas: qué se come, cuánto cuesta, dónde está y cómo reservo o pido. Todo lo demás (fotos, historia, ambiente) suma, pero solo después de eso.


